Las bombas químicas se utilizan en las industrias petroquímica, de procesamiento de alimentos y química, así como en aplicaciones fuera de planta de refinerías y en sistemas de calefacción de alta temperatura. Bombean fluidos calientes, fríos, agresivos, volátiles, explosivos, tóxicos, contaminados y, en particular, de alto valor.
Por ello, las piezas en contacto con el fluido se fabrican con materiales metálicos y no metálicos resistentes a la corrosión, o se protegen con revestimientos duraderos de caucho, plástico o esmalte.
En esta bomba, la carcasa se ha revestido de plástico para protegerla de los efectos corrosivos del fluido.
En las bombas químicas pueden utilizarse tanto sellos mecánicos simples como dobles. En algunos casos se emplea un sistema de termosifón independiente de la bomba para presurizar la cámara del sello o realizar un lavado externo. Como se ha indicado antes, los fluidos que impulsan las bombas químicas suelen ser de alto valor, explosivos o nocivos para el medio ambiente y la salud humana. Por ello, la cuestión de la estanqueidad del sello es sumamente importante. Si se requiere fuga cero, se recurre a una bomba de motor encapsulado (canned motor) o de acoplamiento magnético.
Las bombas de acoplamiento magnético están selladas al exterior, excepto por las bridas de aspiración y descarga. El eje se acciona mediante la fuerza del campo magnético. Por ello, se prefieren con frecuencia en los casos en que se requiere fuga cero.
Las bombas químicas se diseñan generalmente de una etapa y, en raras ocasiones, de dos etapas. Por lo general no son autocebantes. Para la selección de la bomba, es importante que esta tenga el valor de NPSH más bajo posible. Para satisfacer condiciones de funcionamiento especiales, se utilizan variantes de diseño con carcasas calefactables, alojamientos de rodamientos refrigerables y sistemas de soporte externos (como un sistema de termosifón o una camisa de calefacción/refrigeración).
Fuente: KSB Global

